La banca digital española experimenta su mayor transformación en 2025, con 242 millones de usuarios digitales esperados globalmente y un proceso acelerado de cierre de sucursales que se combina con una tendencia a las soluciones hiperdigitales para mantener la inclusión financiera, especialmente considerando que el 65% de españoles sigue usando efectivo diariamente.
Los neobancos consolidan su llegada al mundo físico con modelos híbridos innovadores: puntos de atención estratégicamente integrados en comunidades locales, soluciones de entrada y salida de efectivo a través de aplicaciones móviles y agencias distribuidas. Esta evolución difumina los límites entre EPOS y POS tradicionales.
La externalización de cajeros automáticos se acelera, optimizando costos mientras se reubican hacia zonas de mayor tránsito como centros comerciales y estaciones de transporte. Paralelamente, surge el riesgo de nuevo malware específico para cajeros, ya que muestras de malware pueden circular hasta dos años antes de ser detectadas.
Los bancos tradicionales lanzan escisiones digitales nativas de la nube para competir con fintechs, mientras actores exclusivamente digitales se expanden a préstamos, gestión de patrimonios y criptomonedas para aumentar márgenes. La biometría del comportamiento gana terreno sobre modalidades estáticas, implementando autenticación continua basada en patrones de escritura, navegación y forma de sostener dispositivos. España se convierte en laboratorio europeo de estos modelos híbridos que redefinirán la banca del futuro.




























