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  • La estafa de la productividad personal: apps, rituales y la industria de optimizarte a ti mismo

    La estafa de la productividad personal: apps, rituales y la industria de optimizarte a ti mismo

    Existe un género literario que ha engordado hasta convertirse en industria multimillonaria: el de las personas que escriben libros sobre cómo ser más productivo. La paradoja fundacional de este negocio reside en que sus autores dedican la mayor parte de su tiempo productivo a explicar a otros cómo serlo, lo que convierte el acto mismo de predicar en el único producto real del sistema. Todo lo demás (las apps, los métodos, los cursos, los cuadernos de diseño minimalista escandinavo) funciona como decorado de una estafa que ha aprendido a disfrazarse de solución.

    El mercado de la productividad personal mueve cifras que superan los 13.000 millones de dólares anuales según las estimaciones más conservadoras, y su crecimiento no se ha detenido ni siquiera durante las crisis económicas recientes. Resulta significativo que una industria dedicada a enseñar a la gente a hacer más con menos no deje nunca de vender más: una nueva app de gestión de tareas, un nuevo sistema de organización, un nuevo ritual matutino que promete transformar las horas muertas en rendimiento puro. La productividad se ha convertido en un fin en sí mismo, desconectado por completo de aquello que, en teoría, debería producir.

    Pensemos en la rutina matutina, ese artefacto cultural que los gurús del rendimiento han sacralizado hasta convertir en liturgia. Levantarse a las cinco, meditar, hacer ejercicio, escribir un diario, tomar una ducha fría, leer veinte páginas de no ficción, todo ello antes del desayuno. La descripción se repite con variaciones cosméticas en centenares de vídeos de YouTube y entradas de blog, y su estructura revela algo importante: no es un programa de eficiencia, sino un sistema de creencias. Si tu mañana no se parece a la de un monje espartano con cuenta de Instagram, has fracasado antes de empezar la jornada, puesto que el mensaje implícito resulta demoledor: tu vida no funciona porque tú no te optimizas lo suficiente.

    Esta lógica enmascara un problema estructural con una solución individual, lo que constituye la estafa más elegante del capitalismo contemporáneo. Si trabajas doce horas al día y no llegas a fin de mes, el sistema no tiene la culpa; eres tú quien gestiona mal el tiempo. Si la conciliación entre vida laboral y personal te resulta imposible, necesitas mejor planificación, no mejores condiciones laborales. La industria de la productividad funciona como analgésico ideológico: disuelve la rabia legítima contra unas condiciones injustas y la transforma en autodisciplina individual, de manera que el explotado termina agradeciéndole al explotador los consejos para soportar mejor la explotación.

    Las herramientas que prometen liberarnos reproducen, a su vez, una paradoja exquisita. Cada nueva app de gestión de tareas exige tiempo para configurarla, aprender a usarla y mantenerla actualizada. Cada método (GTD, Pomodoro, Bullet Journal, Zettelkasten, time blocking) requiere un periodo de adaptación que, inevitablemente, reduce la productividad mientras se implementa. El resultado es un ciclo que se alimenta de su propio fracaso: el método anterior no funcionó, así que necesitas uno nuevo, que tampoco funcionará del todo, lo que justificará el siguiente. El cliente ideal de esta industria es aquel que nunca deja de buscar el sistema perfecto, porque encontrarlo significaría dejar de comprar.

    Conviene detenerse en el perfil de ese cliente, dado que no se trata del estereotipo del oficinista desbordado. El consumidor habitual de contenido sobre productividad suele ser una persona formada, con cierto nivel adquisitivo, que ha interiorizado la idea de que el rendimiento personal es una virtud moral. Compra libros de Cal Newport y de James Clear no solo para trabajar mejor, sino para sentirse mejor persona. La productividad, en este registro, ha dejado de ser una competencia profesional para convertirse en una identidad, razón por la cual criticarla genera reacciones viscerales: no estás cuestionando un método, estás cuestionando quién soy.

    Los creadores de contenido que alimentan este ecosistema merecen una mención aparte. El productivity influencer medio produce vídeos sobre su rutina matutina, recomienda aplicaciones (con enlace de afiliado), diseña plantillas de Notion que vende por suscripción y organiza talleres online a precio de máster universitario. Su principal cualificación no es la experiencia en gestión del tiempo, sino la capacidad de presentar su propia vida como evidencia de que el sistema funciona. La prueba de que eres productivo es que consigues vivir de decirle a otros cómo serlo, un razonamiento circular que, en cualquier otro contexto, reconoceríamos como marca inequívoca de la charlatanería.

    No se trata de negar que la organización tenga valor ni de que ciertas técnicas ayuden a personas concretas en momentos concretos. La estafa no reside en cada herramienta individual, sino en la narrativa que las envuelve: la idea de que tu problema es de método y no de estructura, de que la solución está en tu capacidad de autogestión y no en las condiciones que te obligan a autoexplotarte. Cuando una cultura entera acepta que el tiempo libre es tiempo desperdiciado, que el descanso necesita justificación (el famoso «descanso productivo») y que el valor de una persona se mide en tareas completadas, algo ha salido profundamente mal.

    La productividad, en su versión mercantilizada, ha dejado de significar «hacer bien lo importante» para significar «hacer más, siempre más, sin preguntar para qué». Esa transformación, silenciosa pero total, es quizás la estafa más exitosa de cuantas hemos normalizado: la que nos convence de que el problema somos nosotros.

  • CaixaBank Fintech by Insomnia selecciona siete startups

    CaixaBank Fintech by Insomnia selecciona siete startups

    Dentro del proceso de fusión de CaixaBank y Bankia, la nueva CaixaBank Fintech by Insomnia comienza su andadura seleccionando siete startups innovadoras para desarrollar proyectos punteros de tecnología financiera.

    Las empresas, procedentes de Madrid, Sevilla, Israel y Austria, han resultado escogidas entre más de 200 participantes por sus propuestas innovadoras para ayudar a la entidad financiera en sus retos estratégicos.

    El proceso de selección se ha realizado a partir del planteamiento de proyectos innovadores para dar respuesta a los diferentes retos estratégicos para CaixaBank, como son contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la ciberseguridad, la transformación del modelo operativo bancario a tiempo real, el fortalecimiento de la relación con el cliente, la competitividad en un entorno de banca abierta y la adopción de una cultura corporativa alineada con la transformación tecnológica y las nuevas formas de trabajar.

    Las empresas seleccionadas por CaixaBank son:

    GK8: empresa israelí de ciberseguridad que ofrece a las instituciones financieras una plataforma integral para apoyar y mejorar la estrategia actual y futura de la entidad en el ámbito de los activos digitales.

    Bsurance: startup austríaca que proporciona a las empresas una plataforma con tecnología pensada para facilitar la digitalización de seguros de forma sencilla y en tiempo real.

    Onyze: con sede en Madrid, ofrece una solución de custodia e infraestructura de activos digitales para terceras empresas. Onyze permite a las entidades financieras desarrollar servicios y productos para cripto activos de una forma sencilla, ágil y que cumple con todos los requisitos regulatorios.

    Aquantum: es una plataforma para el desarrollo y ciclo de vida de aplicaciones de software cuántico. Esta empresa madrileña proporciona herramientas, servicios y procesos que habilitan la integración de sistemas híbridos de información cuánticos/clásicos.

    Taiger: esta startup madrileña ofrece una solución para empresas que garantiza la eficiencia operacional en los procesos internos que afectan directamente a la experiencia del cliente y a los servicios ofrecidos al reducir el tiempo de tramitación de los documentos y maximizar los esfuerzos humanos en la empresa.

    Smartbiometrik: con sede en Sevilla, está especializada en biometría facial. Desarrolla y comercializa herramientas basadas en tecnología de reconocimiento facial que ayudan a las empresas en su proceso de transformación digital.

    Inspiration-Q: spin-off del CSIC que ofrece nuevas soluciones de optimización, simulación y aprendizaje automático basadas en algoritmos cuánticos que funcionan tanto en ordenadores cuánticos como en ordinarios.

    CaixaBank Fintech by Insomnia

    CaixaBank Fintech by Innsomnia es una iniciativa cuyos comienzos ocurren en 2016 dentro de la antigua Bankia. Este programa cuenta con el apoyo de Innsomnia como hub especializado líder en fintech. En sus diversas ediciones han participado más de 700 empresas y se han acelerado más de 75 proyectos, de los que un 20% han sido internacionales, con procedencia de más de 28 países.

    Este proyecto se suma así a otros que tiene la entidad con startups y fintechs para favorecer la innovación abierta, como son zone2boost, start4big y DayOne Open Innovation Program.

  • Kutxabank también se apunta al fintech

    Kutxabank también se apunta al fintech

    La entidad vasca Kutxabank ha anunciado acuerdos estratégicos con una docena de empresas fintech, con el objetivo de ampliar su catálogo de servicios y productos relacionados con la tecnología financiera y el área digital.

    Para el banco Kutxabank, el sector fintech supone un gran número de oportunidades de innovación y crecimiento, por lo que espera aprovechar el máximo de estos acuerdos tanto desde el punto de vista de la experiencia del usuario, la calidad  y la propia eficiencia.

    En el proceso de selección de estas doce firmas fintech han participado más de 140 startups de toda Europa, que han sido analizadas de manera meticulosa por los expertos de la firma, teniendo en cuenta su aportación y dotación de valor para los productos y servicios digitales que ofrece Kutxabank.

    Esta colaboración se realizará en formato de cocreación e integración para los departamentos de producto y servicios digitales – nuevas tecnologías.

    Las fintech elegidas desarrollarán especialmente nuevos formatos de financiación, soluciones relacionadas con el ahorro y la inversión, seguros, medios de pago, seguridad, optimización de procesos y sistemas y cumplimiento normativo.

    Asimismo, Kutxabank ha analizado y seleccionado fintech expertas en tecnologías disruptivas y desarrollo avanzado en internet. El 29% de las startups evaluadas abordan el big data, la analítica avanzada y la inteligencia artificial; un 28%, tecnologías web, y un 15% que se apoya en aplicaciones y modelos de plataforma. El resto se incluyen en el sector blockchain y otras tecnologías.

    Todas las empresas fintech elegidas se someterán a un proceso de monitorización continua a través del Observatorio del Mercado Digital del banco vasco, que tiene entre sus principales fines continuar estudiando las oportunidades que presenta esta nueva industria para su negocio.