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  • Espejismos digitales: anatomía de la estafa del siglo XXI

    Espejismos digitales: anatomía de la estafa del siglo XXI

    Hay una vieja máxima en el mundo de las finanzas que sostiene que, cuando el dinero fácil abunda, los estafadores florecen. La década que va de 2015 a 2025 ha demostrado que esa máxima se queda corta: cuando el dinero fácil se combina con tecnología incomprensible y regulación inexistente, lo que florece no son estafadores aislados, sino ecosistemas enteros de extracción de riqueza tan sofisticados que sus propias víctimas los defienden con fervor religioso.

    Este ciclo de artículos que comienza hoy nace de una perplejidad. ¿Cómo es posible que sociedades que se precian de su sofisticación financiera —que han desarrollado durante siglos mecanismos para proteger al inversor, que recuerdan con horror la crisis de 2008, que enseñan en sus escuelas de negocios casos de estudio sobre burbujas históricas— hayan caído, colectiva y repetidamente, en estafas cuya arquitectura era visible para cualquiera que quisiera mirar? ¿Cómo explicar que millones de personas entregaran sus ahorros a adolescentes anónimos que prometían revolucionar las finanzas desde apartamentos en las Bahamas? ¿Qué mecanismo psicológico y social permitió que la palabra «descentralizado» funcionara como un conjuro capaz de suspender todo escepticismo?

    La respuesta, sospecho, tiene menos que ver con la tecnología que con algo más antiguo y más humano: la codicia democratizada. Durante décadas, el ciudadano medio observó cómo las élites financieras se enriquecían mediante instrumentos opacos e inaccesibles. La promesa del fintech —de las criptomonedas, de las finanzas descentralizadas, de los tokens y los NFTs— fue que cualquiera podía ahora sentarse a la mesa donde se repartía el botín. Lo que nadie mencionó es que, en esa mesa, el ciudadano medio no era el jugador; era el producto.

    La estafa como fenómeno cultural

    Las estafas que documentaremos comparten una característica que las distingue de los fraudes financieros tradicionales: su dimensión cultural. Bernie Madoff operaba en la sombra, cultivando la exclusividad y el secretismo. Los estafadores del fintech operan a plena luz, con podcasts, cuentas de Twitter verificadas, conferencias en Dubai y entrevistas en medios respetables. No se esconden; se exhiben.

    Esta visibilidad no es accidental. Es parte integral del mecanismo de la estafa. Cuando un emprendedor de 28 años posa en la portada de Forbes junto a titulares sobre su genialidad disruptiva, cuando un expresidente de Estados Unidos aparece en un anuncio del Super Bowl promocionando criptomonedas, cuando casas de subastas centenarias venden JPEGs de simios por millones de dólares, el mensaje implícito es que esto es legítimo. La estafa contemporánea no necesita ocultarse porque ha sido normalizada, integrada en el tejido de la cultura mainstream, bendecida por instituciones que deberían saber mejor.

    El resultado es una inversión perversa de la carga de la prueba. Quien señala que el emperador está desnudo —que los rendimientos son insostenibles, que los tokens carecen de valor intrínseco, que los fundadores tienen antecedentes dudosos— es descartado como un aguafiestas tecnófobo, un representante del viejo mundo incapaz de comprender el nuevo paradigma. La estafa se protege a sí misma mediante una comunidad de creyentes que atacan viciosamente cualquier heterodoxia.

  • 2gether se recupera del robo a través de una ronda en Fellow Funders

    2gether se recupera del robo a través de una ronda en Fellow Funders

    Hace unas semanas hablaba en este post del robo a la fintech española 2gether y de cómo estaba intentando captar fondos para recuperar el dinero mientras se veía acusada de «estafa» por alguno de sus clientes. Pues bien, la ronda de inversión ha sido un éxito, logrando 1,4 millones de euros a través de la plataforma online de inversión Fellow Funders.

    Faltando todavía unos cuantos días para el cierre de la ronda, 2gether ha superado con creces ya el objetivo mínimo de 1,2 millones con un ticket mínimo de 554 euros.

    El gancho de 2gether

    La ronda de ‘equity crowdfunding’ puede alcanzar un máximo de 1,5 millones de euros, de los que 1,183 irán destinados a reponer los importes sustraídos en ciberataques y 600.000, a crecer, continuar desarrollando el proyecto y reforzar su seguridad y resiliencia.

    Desde 2gether señalan que quieren que «2021 sea el año en el que aceleremos la revolución económica. La ronda actual y la emisión del token 2GT son solo el comienzo de una revolución en la que sucederán tantas cosas como la tecnología permita».

    Así, tienen previsto convertirse en los «constructores de la nueva economía tokenizada» y reforzar su modelo de cobertura financiera mientras siguen trabajando con la policía para recuperar los fondos sustraídos.

    El ciberataque

    Según narra la propia startup en Fellow Funders, en el ataque producido finalmente solo se vio comprometida la conexión de 2gether con el Exchange. Las cuentas de su propio token 2GT, las cuentas de dinero FIAT y los wallets de bitcoin y etherno se vieron comprometidos en ningún momento.

    El miércoles 5 de agosto el equipo de 2gether procedió a reabrir por completo el servicio, pudiendo operar todos sus clientes sin problemas y produciéndose las transacciones con total normalidad.

    Una vez estabilizados los sistemas y solventados todos los problemas de seguridad que hicieron alterar el normal funcionamiento de 2gether, la compañía inició la siguiente fase. Era el momento de pensar en cómo compensar a todo los afectados, así como aprender de los errores para seguir creciendo de una manera sólida y robusta, con todas las garantías de seguridad y control de riesgos que un negocio financiero requiere.