Etiqueta: liquidez

  • Las NFTs y la mercantilización del vacío

    Las NFTs y la mercantilización del vacío

    Hubo un tiempo, no tan lejano, en que un archivo JPEG de un simio aburrido podía valer más que un piso en el centro de Madrid. Aquel tiempo —digámoslo sin ambages— fue el de una estafa colectiva tan fascinante como vergonzante, un episodio que historiadores económicos y críticos culturales estudiarán durante décadas como ejemplo paradigmático de la irracionalidad de los mercados y la degradación del concepto mismo de arte.

    Las NFTs (Non-Fungible Tokens) irrumpieron en el imaginario colectivo prometiendo una revolución en la propiedad digital. La promesa era seductora: por primera vez, gracias a la tecnología blockchain, sería posible poseer de forma verificable un objeto digital único. Los evangelistas del sector —esa peculiar casta de tech bros reconvertidos en filósofos de la escasez artificial— nos aseguraron que estábamos presenciando el nacimiento de un nuevo paradigma. Lo que presenciamos, en realidad, fue el nacimiento de una burbuja especulativa construida sobre los cimientos de la ignorancia tecnológica y la avaricia más primitiva.

    Desde el punto de vista económico, el mercado de NFTs exhibió todas las características clásicas de una estafa piramidal apenas disimulada. El mecanismo era elegante en su simplicidad: los primeros inversores compraban a precios bajos, generaban hype artificial en redes sociales —especialmente Twitter, esa cloaca dorada del capitalismo digital—, y vendían a recién llegados deslumbrados por la promesa de rendimientos estratosféricos. El mayor beneficiado no era el artista ni el coleccionista, sino el intermediario: las plataformas de intercambio que cobraban comisiones por cada transacción y los influencers que recibían pagos opacos por promocionar colecciones destinadas al fracaso.

    Los números, cuando finalmente llegó el colapso, fueron elocuentes. Según diversos análisis, más del 95% de las colecciones de NFTs carecen hoy de cualquier valor de mercado. Millones de compradores descubrieron, demasiado tarde, que aquello que habían adquirido no era una obra de arte ni una inversión, sino un certificado de propiedad sobre la nada. Porque conviene recordar una verdad incómoda que los promotores de esta estafa ocultaron sistemáticamente: comprar un NFT no otorga derechos sobre la imagen, ni impide que cualquiera pueda copiarla, ni garantiza siquiera que el enlace al archivo siga funcionando dentro de cinco años.

    Desde la perspectiva artística, el fenómeno NFT representa algo quizá más perturbador: la rendición definitiva del arte ante la lógica del capital. El valor de una obra dejó de estar vinculado a su capacidad de conmovernos, provocarnos o hacernos pensar. El único criterio relevante pasó a ser su potencial de revalorización. Los Bored Apes, los CryptoPunks y sus infinitas imitaciones no pretendían ser arte; pretendían ser activos especulativos con la estética del arte, que es algo muy distinto.

    Esta estafa estética tuvo cómplices ilustres. Casas de subastas centenarias como Christie’s y Sotheby’s legitimaron el mercado de NFTs con ventas millonarias, prestando su reputación institucional a lo que era, esencialmente, un casino digital. Celebrities de toda índole —desde Paris Hilton hasta figuras del deporte profesional— promocionaron colecciones sin revelar sus intereses económicos, en lo que constituye un ejemplo de libro de manipulación de mercado.

    El colapso era inevitable y llegó con la violencia propia de todas las burbujas. Cuando la Reserva Federal comenzó a subir los tipos de interés y el dinero fácil empezó a escasear, el mercado de NFTs se desplomó. La liquidez se evaporó de un día para otro, dejando a miles de inversores minoristas atrapados con activos invendibles. Los grandes operadores, por supuesto, ya habían abandonado el barco.

    Lo verdaderamente trágico de esta estafa no es el dinero perdido —aunque las cifras sean astronómicas—, sino el daño infligido a la confianza en la intersección entre tecnología y cultura. Existían, y existen, aplicaciones legítimas de la tecnología blockchain en el mundo del arte: trazabilidad de obras, gestión de derechos, nuevas formas de mecenazgo. Todas ellas han quedado contaminadas por el espectáculo grotesco de los simios pixelados y los millones evaporados.

    La historia de las NFTs nos deja una lección que deberíamos grabar en piedra: cuando alguien te promete que has llegado temprano a una revolución financiera, probablemente has llegado tarde a una estafa.

  • Piloto de pagos digitales de Bankia y Finweg

    Piloto de pagos digitales de Bankia y Finweg

    La fintech Finweb y Bankia han presentado un proyecto piloto a la primera convocatoria del sandbox español impulsado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital de España, a través de la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional.

    Este proyecto piloto se trata de un instrumento electrónico de pagos apto para que se les atribuya la misma condición de título valor que la reconocida actualmente en el tráfico mercantil a los cheques y pagarés.

    El objetivo estratégico es ofrecer al mercado de empresas y de sus proveedores financieros una plataforma para que puedan realizar la transformación de sus procesos de pagos, de administración del flujo de caja y de gestión de liquidez.

    Desde Bankia aseguran que el sandbox ofrece grandes oportunidades para la evolución, mejora e innovación del sector financiero en España y Europa, además de contar con la ventaja de que durante todo el proceso los responsables de los proyectos contarán con la colaboración de los distintos supervisores, que analizarán la viabilidad de los mismos y resolverán dudas sobre la normativa sectorial a través de un canal de comunicación directo.

    Un sandbox para programas piloto

    El sandbox, campo de pruebas regulatorio para probar servicios y productos innovadores en el ámbito financiero, abrió el pasado 13 de enero su plazo para la presentación de solicitudes, que finalizará el próximo 23 de febrero.

    En este sentido, Bankia ha tomado la delantera con este proyecto piloto y ha anunciado que presentará más en las próximas semanas.

    Los candidatos han de contar con un grado de madurez suficiente como para operar de manera inmediata, además de suponer un potencial beneficio para los usuarios de los servicios que contemple, aumentar la eficiencia de las entidades o proporcionar mecanismos para la mejora de regulación.

    Otros gigantes de las finanzas en este país, como Santander, BBVA y CaixaBank también han comentado su interés de presentar proyectos financieros novedosos.

  • «Crisis de beneficios» en la banca

    «Crisis de beneficios» en la banca

    Todos los medios de comunicación hablan de una gran crisis de beneficios en la banca. Lo cierto es que los resultados del primer semestre de año no son precisamente positivos para los grandes bancos españoles, pero aun así, de cara la opinión pública, es complicado vender como crisis estas cifras:

    Crisis de beneficios en Bankia

    Bankia ha obtenido un beneficio neto de 142 millones de euros durante el primer semestre del ejercicio, un 64% inferior al obtenido hace un año, debido a las provisiones para hacer frente a posibles contingencias como consecuencia de la situación generada por el coronavirus.

    La entidad ha efectuado una dotación de provisiones de carácter extraordinario de 185 millones de euros que, sumados a los 125 millones del primer trimestre, alcanzan los 310 millones. El objetivo de estas dotaciones es reforzar todavía más el balance y contar así con la máxima flexibilidad para atender las necesidades financieras futuras de los clientes.

    Banco Sabadell

    El grupo Banco Sabadell ha cerrado el primer semestre de 2020 con un beneficio neto atribuido de 145 millones de euros un 72,7% inferior en términos interanuales tras acumular las provisiones requeridas por un total de 1.089 millones de euros (968 millones de euros Ex TSB) por la actualización de los modelos de IFRS9 que incorporan los nuevos escenarios macroeconómicos por el Covid-19.

    Estas dotaciones suponen un coste del riesgo de crédito de 107pbs, en línea con el objetivo.

    Los ingresos del negocio bancario (margen de intereses + comisiones netas) alcanzan los 2.378 millones, un 5,3% menos en términos interanuales y mantienen su solidez pese a un trimestre excepcional.

    Banco Santander

    Banco Santander obtuvo un beneficio ordinario de 1.908 millones de euros en el primer semestre de 2020, un 48% menos que en el mismo periodo del año anterior, por las mayores provisiones relacionadas con la pandemia de la covid-19.

     José Antonio Álvarez, CEO de Santander
    José Antonio Álvarez, CEO de Santander

    La entidad ha ejecutado una histórica revisión del fondo de comercio y de los DTA, sin efecto en liquidez ni capital, ante el deterioro de las perspectivas económicas por la crisis y ello ha dado lugar a una pérdida atribuida de 10.798 millones de euros en el primer semestre.

    El consejo de administración tiene la intención de que se pague un dividendo correspondiente a 2019 en nuevas acciones equivalente a 0,10 euros por acción. El consejo tiene la intención de aplicar una política de dividendo 100% en efectivo tan pronto como las condiciones de mercado se normalicen, sujeto a la recomendación y las aprobaciones regulatorias. Por ello, el banco se ha reservado seis puntos básicos de capital CET1 en el trimestre para un posible dividendo en efectivo con cargo a los resultados de 2020.

    BBVA

    Por su parte, Onur Genç, consejero delegado de BBVA, anunciaba 636 millones de euros de beneficios, «la mitad de lo que reportamos hace un año, pero más del doble si lo comparamos con el resultado anunciado en el primer trimestre del año, excluyendo el ajuste del fondo de comercio».

    En este caso la crisis de beneficios se nota más, pues BBVA perdió 1.157 millones de euros durante el primer semestre del año tras encajar un impacto de 2.084 millones por el ajuste contable en el fondo de comercio de Estados Unidos y por las provisiones efectuadas ante potenciales deterioros por la crisis del covid-19, que en el segundo trimestre ascendieron a 644 millones.

    CaixaBank

    El Grupo CaixaBank obtuvo en el primer semestre del año un beneficio atribuido de 205 millones de euros, un 67% menos respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, después de realizar, durante estos seis primeros meses, una provisión extraordinaria de 1.155 millones de euros y anticiparse así a impactos futuros por los efectos económicos del Covid-19. En el primer trimestre se dotaron 400 millones y, en el segundo, se ha registrado una provisión de 755 millones. Asimismo, los resultados de 2019 estuvieron marcados por el impacto del acuerdo laboral (978 millones de euros).

    Hasta el 30 de junio, CaixaBank ha aprobado un total de 357.488 solicitudes de moratoria de sus clientes en España, que afectan a una cartera de 9.848 millones de euros. Como entidad asociada a la CECA, además de adherirse a la moratoria hipotecaria y de préstamos al consumo planteada por el Gobierno ha apoyado la moratoria sectorial, ampliando la duración de las moratorias legales en el pago de estos créditos, y extendiéndolas más allá de los colectivos vulnerables incluidos en el Real Decreto Ley.

    Gonzalo Gortázar, Consejero Delegado de CaixaBank
    Gonzalo Gortázar, Consejero Delegado de CaixaBank

    Como podemos ver, se trata de una crisis de beneficios, sí, pero no es el fin del mundo, ni mucho menos. Además, la banca se encuentra en estos momentos en buenos niveles de liquidez y solvencia, y las empresas y las familias con un nivel de endeudamiento mucho menor, y eso nos pone en un panorama mucho mejor que el de la crisis financiera de 2008.