Etiqueta: criptomoneda

  • Los exchanges sin ley: de Mt. Gox a Binance

    Los exchanges sin ley: de Mt. Gox a Binance

    La historia de los exchanges de criptomonedas es, fundamentalmente, la historia de una estafa recurrente: plataformas que prometen custodiar los fondos de sus usuarios y que, una y otra vez, los hacen desaparecer. No es un fallo del sistema; es el sistema.

    Mt. Gox fue el primer gran exchange de Bitcoin y también la primera gran catástrofe. Fundado originalmente como una plataforma para intercambiar cartas de Magic: The Gathering —de ahí su nombre: Magic The Gathering Online eXchange—, acabó procesando el 70% de todas las transacciones de Bitcoin del mundo. En febrero de 2014, la plataforma cerró abruptamente tras confesar que había perdido 850.000 bitcoins de sus clientes, valorados entonces en 450 millones de dólares. La explicación oficial fue un hackeo; la realidad, que emergió tras años de litigios, fue una combinación de incompetencia, negligencia y posible fraude interno.

    Lo extraordinario de Mt. Gox no fue el colapso en sí, sino que estableció un patrón que se repetiría incesantemente durante la década siguiente. Los exchanges de criptomonedas operaban —y en gran medida siguen operando— en un limbo regulatorio que les permite hacer cosas que serían impensables para cualquier institución financiera tradicional: mezclar fondos de clientes con fondos propios, invertir depósitos en activos especulativos, operar sin auditorías externas, y ubicarse en jurisdicciones donde la supervisión es inexistente.

    Quadriga, el mayor exchange canadiense, colapsó en 2019 tras la muerte de su fundador, Gerald Cotten, quien supuestamente era el único que conocía las contraseñas de las billeteras frías donde se guardaban los fondos. Resultó que esas billeteras estaban vacías desde hacía tiempo: Cotten había estado operando un esquema Ponzi clásico, pagando retiros con depósitos nuevos. Los 169 millones de dólares que debían a los clientes simplemente no existían.

    El patrón se repitió con Celsius, Voyager, BlockFi, y alcanzó su apoteosis con FTX. Todas estas plataformas compartían características comunes: marketing agresivo, promesas de rendimientos elevados, ausencia total de transparencia sobre sus operaciones internas, y un colapso repentino cuando las condiciones del mercado empeoraron. En todos los casos, los usuarios descubrieron demasiado tarde que sus fondos no estaban donde creían que estaban.

    Binance, el mayor exchange del mundo por volumen de operaciones, representa un capítulo particularmente ilustrativo de la cultura de impunidad del sector. Durante años, Binance operó sin sede legal declarada, presumiendo de su agilidad para evadir reguladores. Su fundador, Changpeng Zhao, cultivó una imagen de rebelde tecnológico enfrentado a burocracias obsoletas. En 2023, Binance y Zhao se declararon culpables de violaciones masivas de las leyes contra el blanqueo de dinero en Estados Unidos, pagando una multa de 4.300 millones de dólares —la mayor en la historia del Departamento del Tesoro—. Zhao dimitió y fue sentenciado a prisión.

    Lo revelador del caso Binance no es que violara la ley —eso era evidente para cualquier observador atento—, sino que tardara tanto en enfrentar consecuencias. Durante años, Binance fue el centro neurálgico del ecosistema cripto, procesando transacciones que incluían desde evasión fiscal hasta financiación del terrorismo, mientras reguladores de todo el mundo miraban hacia otro lado o carecían de herramientas para actuar.

    La estafa de los exchanges no es únicamente una estafa financiera; es una estafa regulatoria. El sector cripto ha invertido enormes recursos en lobby para evitar ser sometido a las mismas normas que aplican a bancos y brókeres tradicionales. El argumento siempre es el mismo: la innovación requiere libertad, la regulación mata la creatividad, el futuro pertenece a los audaces. Lo que ese argumento oculta es que las regulaciones financieras existen precisamente porque, sin ellas, los intermediarios tienden a robar el dinero de sus clientes. No es teoría; es historia, repetida una y otra vez.

    El usuario medio de criptomonedas opera bajo la ilusión de estar participando en un sistema descentralizado y resistente a la censura. La realidad es que la inmensa mayoría de las transacciones pasan por intermediarios centralizados tan opacos como cualquier banco, pero sin ninguna de las protecciones que la regulación bancaria ha construido durante siglos. Cuando tu exchange colapsa, no hay fondo de garantía de depósitos que te rescate. No hay supervisor que haya auditado las cuentas. No hay, en muchos casos, ni siquiera una jurisdicción clara donde presentar una demanda.

    La única protección real en el mundo cripto es asumir que cualquier plataforma centralizada es, hasta que demuestre lo contrario, una estafa en potencia. Es una forma triste de operar en un ecosistema que prometía liberarnos de la necesidad de confiar en intermediarios.

  • Las NFTs y la mercantilización del vacío

    Las NFTs y la mercantilización del vacío

    Hubo un tiempo, no tan lejano, en que un archivo JPEG de un simio aburrido podía valer más que un piso en el centro de Madrid. Aquel tiempo —digámoslo sin ambages— fue el de una estafa colectiva tan fascinante como vergonzante, un episodio que historiadores económicos y críticos culturales estudiarán durante décadas como ejemplo paradigmático de la irracionalidad de los mercados y la degradación del concepto mismo de arte.

    Las NFTs (Non-Fungible Tokens) irrumpieron en el imaginario colectivo prometiendo una revolución en la propiedad digital. La promesa era seductora: por primera vez, gracias a la tecnología blockchain, sería posible poseer de forma verificable un objeto digital único. Los evangelistas del sector —esa peculiar casta de tech bros reconvertidos en filósofos de la escasez artificial— nos aseguraron que estábamos presenciando el nacimiento de un nuevo paradigma. Lo que presenciamos, en realidad, fue el nacimiento de una burbuja especulativa construida sobre los cimientos de la ignorancia tecnológica y la avaricia más primitiva.

    Desde el punto de vista económico, el mercado de NFTs exhibió todas las características clásicas de una estafa piramidal apenas disimulada. El mecanismo era elegante en su simplicidad: los primeros inversores compraban a precios bajos, generaban hype artificial en redes sociales —especialmente Twitter, esa cloaca dorada del capitalismo digital—, y vendían a recién llegados deslumbrados por la promesa de rendimientos estratosféricos. El mayor beneficiado no era el artista ni el coleccionista, sino el intermediario: las plataformas de intercambio que cobraban comisiones por cada transacción y los influencers que recibían pagos opacos por promocionar colecciones destinadas al fracaso.

    Los números, cuando finalmente llegó el colapso, fueron elocuentes. Según diversos análisis, más del 95% de las colecciones de NFTs carecen hoy de cualquier valor de mercado. Millones de compradores descubrieron, demasiado tarde, que aquello que habían adquirido no era una obra de arte ni una inversión, sino un certificado de propiedad sobre la nada. Porque conviene recordar una verdad incómoda que los promotores de esta estafa ocultaron sistemáticamente: comprar un NFT no otorga derechos sobre la imagen, ni impide que cualquiera pueda copiarla, ni garantiza siquiera que el enlace al archivo siga funcionando dentro de cinco años.

    Desde la perspectiva artística, el fenómeno NFT representa algo quizá más perturbador: la rendición definitiva del arte ante la lógica del capital. El valor de una obra dejó de estar vinculado a su capacidad de conmovernos, provocarnos o hacernos pensar. El único criterio relevante pasó a ser su potencial de revalorización. Los Bored Apes, los CryptoPunks y sus infinitas imitaciones no pretendían ser arte; pretendían ser activos especulativos con la estética del arte, que es algo muy distinto.

    Esta estafa estética tuvo cómplices ilustres. Casas de subastas centenarias como Christie’s y Sotheby’s legitimaron el mercado de NFTs con ventas millonarias, prestando su reputación institucional a lo que era, esencialmente, un casino digital. Celebrities de toda índole —desde Paris Hilton hasta figuras del deporte profesional— promocionaron colecciones sin revelar sus intereses económicos, en lo que constituye un ejemplo de libro de manipulación de mercado.

    El colapso era inevitable y llegó con la violencia propia de todas las burbujas. Cuando la Reserva Federal comenzó a subir los tipos de interés y el dinero fácil empezó a escasear, el mercado de NFTs se desplomó. La liquidez se evaporó de un día para otro, dejando a miles de inversores minoristas atrapados con activos invendibles. Los grandes operadores, por supuesto, ya habían abandonado el barco.

    Lo verdaderamente trágico de esta estafa no es el dinero perdido —aunque las cifras sean astronómicas—, sino el daño infligido a la confianza en la intersección entre tecnología y cultura. Existían, y existen, aplicaciones legítimas de la tecnología blockchain en el mundo del arte: trazabilidad de obras, gestión de derechos, nuevas formas de mecenazgo. Todas ellas han quedado contaminadas por el espectáculo grotesco de los simios pixelados y los millones evaporados.

    La historia de las NFTs nos deja una lección que deberíamos grabar en piedra: cuando alguien te promete que has llegado temprano a una revolución financiera, probablemente has llegado tarde a una estafa.

  • Investigado por la mayor trama de estafa piramidal con criptomonedas

    Investigado por la mayor trama de estafa piramidal con criptomonedas

    La Audiencia Nacional está investigando una nueva trama de estafa con criptomonedas, y esta vez el investigado es Santiago Fuentes Jover, que podría haber cometido los delitos de estafa agravada, organización criminal y delito continuado de falsificación en documento mercantil, según informa Facua-Consumidores en Acción.

    José Luis Calama, juez de la Audiencia Nacional, ha aceptado la inhibición de un juzgado de Arona, en Tenerife, para investigar la inversión con criptomoneda a través de la empresa Arbistar 2.0 SL, que podría ser la mayor estafa piramidal de este tipo que se ha producido en nuestro país, con un número de víctimas que oscila entre las 1.127 oficiales y a las 32.000 del número de cuentas afectadas.

    El juez señala que la competencia de la Audiencia Nacional para esta investigación se justifica en esta cifra de afectados y en su distribución por el territorio de más de 30 audiencias provinciales, así como el perjuicio patrimonial.

    Arbistar, que supuestamente se habría apropiado de entre 41 y 100 millones de euros de los inversores, prometía beneficios de entre el 8% y el 15% mensual, pagando semanalmente los sábados y otorgando la posibilidad de sumar las rentabilidades u optar por el reembolso.

    «Pero lo que esta trama hizo presuntamente fue utilizar una parte del dinero obtenido de los inversores para entregarlo a otros inversores anteriores en pago de los altos intereses convenidos, lo cual generaba una gran confianza en ellos acerca de que su inversión era segura y muy rentable, de suerte tal que ellos mismos se incentivaban para invertir una mayor cantidad de dinero con la esperanza de obtener un beneficio aún mayor», relata la resolución del juez.

    La estafa piramidal se daba a través del «Plan amigo» para que los clientes incluyesen a nuevos clientes con la promesa de una compensación, lo que hizo crecer a la empresa de manera exponencial.

    La trama se destapó después de que en agosto de 2020 varios inversores solicitaran la retirada de fondos sin que sus solicitudes fueran atendidas.

  • Macroquerella por presunta estafa con criptomonedas

    Macroquerella por presunta estafa con criptomonedas

    La Audiencia Nacional investiga una macroquerella por una presunta estafa de 250 millones de euros en criptomonedas por parte de Javier Biosca Rodríguez, la más grande presentada hasta la fecha, con 300 afectados.

    Primera macroquerella de estas características

    El despacho Zaballos Abogados, que representa a los afectados, ha acusado, además de estafa, de apropiación indebida, receptación y blanqueo de capitales, asociación ilícita, delitos contra la Hacienda Pública, cohecho, delitos societarios, encubrimiento y falsedad en documento público tanto a Javier Biosca como a su esposa, Paloma Gallardo Leal y su hijo mayor, Sergio Biosca Gallardo.

    Los demandantes han solicitado la imposición de medidas cautelares, como búsqueda, captura y detención de Biosca, que se encuentra en paradero desconocido.

    La directora de Zaballos Abogados, Emilia Zaballos, es también presidenta de la Asociación de Afectados por Inversiones por Criptomonedas (AAIC), en la que se ha gestado esta macroquerella criminal a la que cada día se suman nuevas víctimas.

    Los hechos se remontan a hace dos años, en 2019. Biosca ofreció y pagó entonces a sus clientes beneficios de entre un 20 y un 25% por su inversión en criptomonedas, principalmente bitcoin, ethereum o litecoin, pero a partir de enero de 2020, cuando por el boca a boca empezaron a crecer hasta los 4000 clientes, los intereses se redujeron a entre un 10 y un 8% y a finales de noviembre de 2020, dejó de abonarlos y desapareció.

    Las víctimas de esta presunta estafa proceden de todos los niveles socioeconómicos, desde empleadas del hogar, desempleados, jubilados, etc. hasta pequeños y medianos empresarios, abogados, inspectores de Hacienda y jueces.

    Emilia Zaballos ha señalado que algún pequeño comercio invirtió todo su préstamo ICO para salir a flote durante la pandemia.

    La firma Algorithms Group no figuró en ningún momento en el registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

  • Arbistar 2.0, una presunta estafa made in Spain

    Arbistar 2.0, una presunta estafa made in Spain

    La empresa Arbistar 2.0, radicada en Tenerife y dirigida por el español Santiago Fuentes Jover, ha dejado a 30.000 inversores de su producto estrella Community Bot sin poder acceder a sus fondos, en una supuesta estafa que algunos medios llaman «el caso Madoff español».

    La web independiente Tulip Research, que analiza actividades fraudulentas en blockchain, cifra en mil millones de dólares (850 millones de euros) la cantidad que habría entrado en sus cuentas.

    Según Tulip Research, Aribstar «ha usado BTCPayServer durante el último año aprovechando la funcionalidad PayJoin para ocultar el rastro del dinero«. Antes de su implementación, se podía trazar sin problema los distintos movimientos que la empresa realizaba con el capital entrante.

    Arbistar, estafa de Ponzi

    El método de Arbistar consistía en prometer rentabilidad con un robot de arbitraje de criptomonedas que adquiría donde el bitcoin estuviese más barato y vendía donde fuese más caro, hasta un 1% diario de beneficios.

    Es la clásica estafa piramidal o pirámide de Ponzi, que funciona durante un tiempo, mientras se consigue atraer a un gran número de inversores, pero que termina cayendo, cuando los usuarios nuevos no pueden obtener su rentabilidad.

    El comunicado de Arbistar

    Desde la empresa se defienden señalando que han tenido errores en el bot de los que se han enterado el 1 de agosto al fallar la base de datos, y que, debido a esos errores, han estado pagando un año entero más de lo que debían, lo que les había obligado a cerrar.

    Arbistar indica que «para que nadie pierda, vamos a congelar todas las cuentas del Community Bot de todos los clientes y devolveremos el CAPITAL NO RECUPERADO (las mayúsculas son suyas) de aquellas cuentas que están en balance negativo a día de hoy, desde que empezaron».

    También añaden que «están estudiando cómo proceder» con las cuentas que han obtenido ganancias, sean profits o por Plan Amigo.

    Pero no es la primera vez que Santiago Fuentes aparece envuelto en casos de estafa. Como reseña la web, este fue líder de GetEasy, que anunciaba en 2015 la implementación de sus geolocalizadores en unos supuestos vehículos eléctricos que se iban a fabricar en Portugal e iban a contar con una autonomía de 800 kilómetros.

    En este caso, hasta Simón Pérez y Silvia Charro, los famosos de la «hipoteca fija», ya habían anunciado que podíamos estar ante una estafa.

    https://www.youtube.com/watch?v=CZn9CgMQLUc&feature=emb_logo

    https://www.youtube.com/watch?time_continue=186&v=DG7dIVOAmXQ&feature=emb_logo

    Numerosos clientes ya han efectuado denuncias por apropiación indebida. Estaremos pendientes de cómo evoluciona el caso.

  • Robo de 1,183 millones a la fintech española 2gether

    Robo de 1,183 millones a la fintech española 2gether

    La startup española 2gether, dedicada al desarrollo de una tarjeta Visa prepago con criptodivisas, ha denunciado el robo de 1,183 millones de euros en forma de criptomonedas como Bitcoin o Ethereum.

    El robo

    Según ha compartido en su cuenta de Twitter el propio presidente, fundador y apoderado de 2Gether, Salvador Martín, «el viernes 31 de julio de 2020 el personal de la compañía 2gether observa irregularidades en el balance de saldo de sus clientes dentro de la plataforma de comercio de Bitcoin. Tras la detección del incidente, el personal del equipo técnico de la compañía 2gether realiza una primera revisión de los registros de actividad de los sistemas y confirma la presencia de actividad maliciosa, que incluye algunas modificaciones realizadas en las cuentas de usuarios desde una cuenta con privilegios de administración, creada para otros fines. Las evidencias observadas confirmarían la presencia de amenaza cibernética dentro de sus sistemas y se constituye un gabinete de crisis para gestionar el incidente».

    El texto de la denuncia, presentada ante la Guardia Civil, continúa así: «Ese mismo día, y tras la conducción de un análisis más exhaustivo de los registros de actividad de los sistemas, se revela que las acciones ofensivas realizadas por el atacante han sido ejecutadas».

    Denuncia de robo interpuesta por el presidente y fundador de 2gether en la Guardia Civil
    Denuncia de robo interpuesta por el presidente y fundador de 2gether en la Guardia Civil

    Según Martín, «en la tarde del viernes 31 de julio, el equipo técnico de la compañía 2gether procede a realizar labores de contención con el ánimo de mitigar el impacto y reducir la superficie de ataque. Para ello, se corta la comunicación hacia el exterior de los servicios y se deshabilitan las credenciales de acceso empleadas o manipuladas por el atacante.

    Paralelamente, la compañía 2gether intensifica su esfuerzo e incorpora apoyos externos de compañías especializadas del sector de la ciberseguridad, que se suman al gabinete de crisis el sábado 1 de agosto. Posteriormente, y una vez valorado el alcance e impacto del ciberataque, la directiva de la compañía 2gether hace público un comunicado enviándolo a sus clientes por correo electrónico, siendo posteriormente difundido en redes sociales, en el que informa sobre los hechos acontecidos y se compromete a dar solución al problema a la mayor brevedad posible».

    Alcance del robo

    El hackeo ha afectado a cuentas de inversión en criptomonedas, pero no ha afectado a los wallets con criptodivisas y euros de los usuarios, ni a las tarjetas de crédito y débido de los clientes.

    Según comunicaba Ramón Fernández Estrada, CEO de la fintech, el pasado 1 de agosto, las contraseñas de los clientes también habían sido comprometidas, a pesar de estar encriptadas.

    Desde que sucedió el robo, desde 2gether han tratado de llegar a una solución con un grupo inversor para cubrir las posiciones, pues afirman «no tener fondos» para ello, pero sin resultado positivo.

    De momento, la única solución sobre la mesa es compensar las criptomonedas sustraídas «con un volumen de 2GT equivalente al precio de emisión de 5 céntimos» mientras siguen buscando fondos.

    Clientes de 2gether denuncian robo de la compañía

    robo y estafa

    denuncia por estafa

    El token 2GT es un Virtual Financial Asset (VFA) que según los responsables de 2gether «se va a emitir en España con el OK de la CNMV bajo la categoría de Utility Token», por lo que todavía no está regulado, lo que ha generado malestar y decepción entre los afectados.

    Muchos han manifestado su desacuerdo con esta propuesta, y algunos han acusado a la compañía de «estafa» y han anunciado que interpondrán las correspondientes denuncias, individuales y colectivas.

  • Libra Networks, la fintech de Facebook

    Libra Networks, la fintech de Facebook

    Facebook Global Holdings acaba de crear en Suiza la firma Libra Networks, una compañía de fintech que se centra en blockchain y pagos, así como en análisis de datos e inversiones.

    Según un informe de Reuters, la compañía propietaria de una de las mayores redes sociales mundiales inscribió el 2 de mayo en el Registro de Comercio de Ginebra Libra Networks, empresa para «prestar servicios en los campos de las finanzas y la tecnología, así como el desarrollo, producción de software y la infraestructura relacionada, en particular en relación con las actividades de inversión, la operación de pagos, financiamiento, gestión de identidad, análisis de datos, big data, blockchain y otras tecnologías».

    Facebook lanzó Project Libra hace más de un año para permitir transferencias de dinero entre usuarios de WhatsApp. Este proyecto se ha ampliado con el tiempo y ahora se ha introducido la decisión de agregar pagos de comercio electrónico en Facebook y otros sitios web, así como recompensas por ver anuncios, comprar en línea e interactuar con el contenido.

    Garantías de Libra Networks

    A través del diario The Wall Street Journal se ha sabido que el senador estadounidense Mike Crapo, miembro del Comité del Senado de los Estados Unidos sobre Bancos, Viviendas y Asuntos Urbanos, escribió una carta abierta a Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, preguntándole por el funcionamiento de Libra Networks y si cumple con todos los requisitos legales y reglamentarios.

    Entre las cuestiones que el senador ha trasladado al máximo dirigente de la empresa se encuentran también la protección que tendrán los usuarios con este nuevo sistema de pago basado en criptomoneda, aunque Facebook ha rechazado hacer comentarios al respecto.

    El comité que firma la carta tiene entre sus principales objetivos el uso y la protección de la información sensible por parte de los reguladores financieros y las compañías privadas. En este caso su preocupación concierne también a las consecuencias que podría tener para los usuarios la utilización del servicio de cara a la petición de créditos o seguros.