Etiqueta: Mastercard

  • ICOs y la fiebre del oro digital

    ICOs y la fiebre del oro digital

    El año 2017 será recordado en la historia financiera como el período en que se demostró, de forma concluyente, que la humanidad no ha aprendido nada desde la tulipomanía holandesa del siglo XVII. Las Initial Coin Offerings —ICOs— representaron la forma más pura de estafa financiera masiva que el siglo XXI ha producido: la capacidad de recaudar millones de dólares presentando únicamente un PDF con promesas grandilocuentes y una dirección de cartera de Ethereum.

    La mecánica de una ICO era de una simplicidad desarmante. Un equipo —frecuentemente anónimo o pseudónimo— publicaba un whitepaper describiendo un proyecto revolucionario que utilizaría tecnología blockchain para resolver algún problema, real o imaginario. Luego vendía tokens que supuestamente darían acceso al futuro servicio o representarían participación en el futuro éxito del proyecto. Los inversores enviaban criptomonedas, recibían tokens a cambio, y esperaban que el valor de esos tokens se multiplicara cuando el proyecto se materializara.

    El problema era que la inmensa mayoría de proyectos nunca se materializaron. Estudios posteriores revelaron que más del 80% de las ICOs de 2017-2018 fueron estafas deliberadas, fracasos rotundos, o proyectos abandonados. Los miles de millones recaudados se evaporaron en una combinación de fraude, incompetencia y gastos extravagantes. Los fundadores de proyectos fallidos compraron yates, fiestas, mansiones, y desaparecieron hacia jurisdicciones sin tratados de extradición.

    El caso de Centra Tech ilustra el patrón con claridad didáctica. Sus fundadores recaudaron 32 millones de dólares prometiendo una tarjeta de débito respaldada por Visa y Mastercard que permitiría gastar criptomonedas en cualquier comercio. El proyecto fue promocionado por celebridades como Floyd Mayweather y DJ Khaled, quienes cobraron por sus endorsements sin revelar ese detalle a sus seguidores. Resultó que las alianzas con Visa y Mastercard eran inexistentes, que los ejecutivos listados en el whitepaper eran ficticios, y que todo el proyecto era una estafa desde su concepción. Los fundadores fueron condenados a prisión; los inversores nunca recuperaron su dinero.

    Tezos recaudó 232 millones de dólares en su ICO, convirtiéndose en una de las mayores de la historia. Poco después, el proyecto se sumió en disputas internas, demandas legales, y una gobernanza caótica que retrasó su lanzamiento años más de lo prometido. No fue técnicamente una estafa —el proyecto eventualmente se materializó—, pero ilustró cómo incluso las ICOs legítimas operaban con un nivel de disfunción organizativa que sería impensable en cualquier vehículo de inversión regulado.

    Lo que hacía posible el boom de las ICOs era una laguna regulatoria que los promotores explotaron sin pudor. Las ICOs eran, funcionalmente, ofertas de valores no registrados. Pero al denominarse tokens de utilidad en lugar de acciones, y al venderse en criptomonedas en lugar de dólares, los emisores argumentaron que no estaban sujetos a las leyes de valores. Fue un argumento legal endeble que los reguladores tardaron años en desmontar, tiempo suficiente para que la fiebre especulativa hiciera su daño.

    La SEC estadounidense eventualmente comenzó a perseguir las ICOs más flagrantes, imponiendo multas y forzando devoluciones. Pero la aplicación fue selectiva y tardía, dejando a miles de inversores minoristas sin recursos. Las jurisdicciones fuera de Estados Unidos fueron aún más laxas, convirtiendo a Singapur, Suiza, y Malta en paraísos para la recaudación fraudulenta.

    El legado de las ICOs es instructivo. Demostraron que la tecnología blockchain no ofrece ninguna protección contra la estafa más antigua del mundo: prometer más de lo que se puede entregar. Demostraron que la eliminación de intermediarios regulados no empodera al pequeño inversor, sino que lo deja indefenso ante depredadores. Y demostraron que la codicia humana es infinitamente renovable; apenas se cerró el ciclo de las ICOs, la misma dinámica se reprodujo con NFTs, memecoins, y cada nueva iteración del casino cripto.

    El único aprendizaje duradero de las ICOs es uno que debería ser obvio: cuando alguien te ofrece participar en la planta baja de una revolución tecnológica, probablemente estás participando en el sótano de una estafa.

  • Niños y fintech: ¿educación financiera o falta de ética?

    Niños y fintech: ¿educación financiera o falta de ética?

    Las fintech están dispuestas a quedarse y a ampliar sus cotas de mercado. Un ejemplo de ello son las primeras startups de tecnología financiera destinadas a los niños, un sector todavía por explorar, no exento de dilemas morales y éticos.

    Niños y bancos

    Históricamente, los bancos tradicionales han ofrecido a los niños cuentas de ahorro muy limitadas en las que podían ingresar, pero no extraer dinero con tarjetas, ni siquiera de débito.

    La relación con la banca se producía a través de la figura de los padres, que ingresaban los ahorros, propinas o regalos de sus hijos en estas cuentas para un mañana, nunca pensando en compras y pagos inmediatos.

    Niños y fintech

    Sin embargo, con el nuevo modelo de consumo online, en el que los menores están implicados al pedir a sus padres que les realicen compras o pagos, algunas fintech han comenzado a ofrecer productos y servicios destinados a que puedan hacer ellos mismos estas operaciones.

    Desde el sector se aduce como razón principal la necesidad de recibir una educación financiera desde pequeños, de manera que aprendan a través de la experiencia bancaria directa y la responsabilidad de primera mano.

    En aras de una alfabetización financiera se introduce a los niños en el uso de aplicaciones y tecnología financiera, con sus pros y sus contras.

    Algunas fintech destinadas a niños

    De momento no son muchas las startups que se dedican a este sector poblacional. Dos de ellas son francesas, Pixpay y Kard, y otra, estadounidense, Step.

    La francesa Pixpay ofrece a niños mayores de diez años cuentas, una tarjeta de débito Mastercard y una aplicación en la que se gestiona el dinero y en la que pueden interactuar padres e hijos, teniendo los primeros la potestad para limitar la retirada de efectivo en cajeros, los pagos online y las compras en el extranjero (¡qué menos!).

    Por su parte, Kard, que también incluye una tarjeta de débito Mastercard, ofrece cuentas bancarias con las mismas prestaciones que las normales, incluyendo el número IBAN. Como sucedía en Pixpay, a la aplicación tienen acceso los menores y sus progenitores, que pueden limitar la cantidad de dinero a gastar y revisar los pagos. Los menores, con Kard, pueden, además, pedir a sus padres que les realicen transferencias.

    En Estados Unidos opera la startup Step, aliada con Visa para proveer de tarjetas de débito a los menores de 13 años que, según los directivos, «no tienen apego alguno por el dinero en efectivo» (y seguramente tengan razón).

    Habrá que seguir atentos a la evolución del sector para ver si más proyectos se unen a explorar este nuevo nicho de mercado.

  • Rebellion Pay , primera ‘fintech’ española aproximada a la licencia de banco

    Rebellion Pay , primera ‘fintech’ española aproximada a la licencia de banco

    Rebellion Pay, fintech española que ofrece una tarjeta virtual instantánea prepago Mastercard, ha obtenido el permiso en Lituania para operar como Entidad de Dinero Electrónico (EDE) a nivel comunitario.

    Rebellion Pay, a un paso de ser banco

    Rebellion Pay, participada por Gala Capital, se sitúa así en el nivel directamente inferior al de una entidad financiera. En la práctica, la única diferencia que presenta con respecto a un banco es que no pueden realizar operaciones de inversión, crédito o repercutir comisiones sobre los clientes, pues está obligada a trabajar con cuentas segregadas (lo cual garantiza que no se caiga en estafas, digo, abusos, como el que ha hecho hace poco el BBVA a muchos clientes).

    Sin embargo, sí se puede pagar en cualquier sitio con su tarjeta, a través de las tiendas de Google o Apple, hacer transferencias o incluso domiciliar las nóminas, lo cual hace de Rebellion Pay una entidad muy atractiva para sectores como jóvenes que todavía no se han incorporado al mercado de trabajo, pero necesitan tarjetas para pagar servicios como Netflix, HBO, Spotify, Cabify, Lime, Fortnite, etc.

    Tarjeta prepago de Mastercard de Rebellion Pay
    Tarjeta prepago de Mastercard de Rebellion Pay

    Servicios de Rebellion Pay

    Con el alta de Rebellion Pay, sin ningún coste al mes, se obtiene un IBAN a través del cual enviar y recibir transferencias, pagar el piso, ingresar la beca, etc.; la monitorización del dinero que sale y que entra; la posibilidad de hacer transferencias «flash» entre usuarios de Rebellion y transferencias a cualquier cuenta bancaria.

    Esta startup, dirigida por Sergio Cerro, barajan realizar, además, un servicio de suscripción con un pago de 3 euros mensuales por una cuenta sin limitaciones con la que los usuarios pueden mover el dinero que quieran, además de recibir una tarjeta física con la que realizar dos extracciones gratis al mes.

    Cómo funciona Rebellion Pay

    Para hacerse usuario solo hace falta instalarse la aplicación, que proporciona la tarjeta Mastercard virtual gratis y al momento.

    En segundo lugar, hay que cargar dicha tarjeta con la cantidad que se prefiera. Al ser prepago, el cliente marca el límite. Y, a partir de ahí, a comprar o transferir el dinero que se quiera.

    Lituania, una vez más

    Ya he hablado aquí de otros casos de fintech que han conseguido licencias para operar gracias a la licencia de Lituania. No obstante, y aunque el país ofrece oportunidades gracias a la aprobación del Banco Central, hay que garantizar una solvencia financiera, un modelo de negocio sólido, la apertura de oficinas locales y un análisis detallado de administradores e inversores.

    En este sentido, Rebellion Pay cuenta con una inversión superior a cuatro millones de euros por parte de Gala Capital, lo que les ha permitido, entre otras cosas, depositar 600.000 euros para garantizar su solvencia.

  • Mastercard lanza su aceleradora fintech

    Mastercard lanza su aceleradora fintech

    Mastercard acaba de anunciar el lanzamiento de Accelerate, una aceleradora para startups de la industria fintech con la que, según indica la propia compañía, pretende demostrar su compromiso con el sector.

    Mastercard y la innovación financiera

    Mastercard llevará a cabo Accelerate con el exitoso programa StartPath, que busca apoyar a startups relacionadas con la banca y los medios de pago que ofrezcan servicios innovadores en la experiencia de compra y desarrollen soluciones novedosas en el punto de venta.

    Entre los recursos que proporcionará Accelerate se encuentran especialistas en licencias de Mastercard para apoyar la expansión de estas nuevas empresas, así como el equipo de asesores de Mastercard Advisors, que dispone de conocimientos y datos de cada mercado.

    Las startups seleccionadas contarán también con recursos locales para inversiones estratégicas y necesidades iniciales.

    Solo en Europa, Mastercard apoya a más de 30 bancos digitales, y es una decisión inteligente, teniendo en cuenta que los clientes interactúan cada vez más y con mayor frecuencia con estos bancos.

    Con este apoyo de Mastercard el sector fintech puede recibir un impulso a gran escala. No es la primera vez que gigantes del sector de la banca impulsan o aceleran startups fintech. Ya os hablé en su día de Bankia o de BBVA.

    Junto con este último, Mastercard ha puesto en marcha recientemente Global Gateway, un sistema que permite a los comercios aceptar pagos digitales desde cualquier plataforma (tarjetas de crédito o débito, transferencias bancarias, pasarelas como PayPal  o Alipay y pagos alternativos por transferencia bancaria de uso frecuente en mercados europeos como iDeal, Giropay o Multibanco). Global Gateway cuenta con un detector de fraude en tiempo real en todos estos métodos de pago.

    Mastercard, en el ranking Change the World

    Mastercard ocupa el séptimo puesto en el ranking anual Change the World de la revista Fortune, que este año celebra su segunda edición. En esta lista aparecen las empresas que logran un impacto social o ambiental significativo a través de sus prácticas y estrategias corporativas.

    El trabajo de Mastercard en este sentido de Responsabilidad Social Corporativa se desarrolla a través de Mastercard Aid Network (Red de Ayuda de Mastercard), un sistema de vales digitales que, asociado con ONGs y otras organizaciones sociales proporciona tarjetas a cientos de miles de personas en todo el mundo afectadas por conflictos y desastres naturales.