Etiqueta: banca cívica

  • Prejubilaciones – Los ajustes de plantilla que llegan en 2021

    Prejubilaciones – Los ajustes de plantilla que llegan en 2021

    Las prejubilaciones en el sector bancario son una de las formas tradicionales de solventar los procesos de despidos colectivos, que desde 2010 ascienden a 67, según datos de UGT recogidos en Cinco Días. Las nuevas fusiones anunciadas por entidades como CaixaBank y Bankia traerán ajustes de plantilla, aunque las condiciones de salida difieren de otras épocas.

    Condiciones de las prejubilaciones

    A comienzos de la década de 2010 las prejubilaciones que ofrecieron bancos como BMN, Novaxacaixagalicia, Cajastur, Caja Madrid o Banca Cívica contemplaban el cobro de entre el 83% del sueldo (en el caso de Banca Cívica, 83,5% en el de Cajasol) y el 94% (Caja Madrid) y se podían acoger a ellas trabajadores de más de 55 años.

    Entre 2012 y 2016 las jubilaciones anticipadas variaron la edad requerida (CaixaBank la aumentó a 59 años, pero otros bancos la redujeron a 53 y 54 años) y se rebajaron los sueldos, con un 75% como cifra habitual, con algunos casos por debajo, como CaixaBank, Bankia o Ceiss, con el 60%.

    Condiciones de las prejubilaciones en la banca. Gráfico elaborado y publicado por Cinco Días con datos proporcionados por UGT.
    Condiciones de las prejubilaciones en la banca. Gráfico elaborado y publicado por Cinco Días con datos proporcionados por UGT.

    En la actualidad, un trabajador de banca solo podrá acogerse a esta modalidad de baja a una edad en torno a los 50 años, pero su porcentaje de salario no superará en ningún caso el 80% y se situará mayoritariamente en el 60%.

    Las prejubilaciones que vienen

    Banco Santander ha propuesto recientemente a los sindicatos una salida de más de 4.000 trabajadores con indemnizaciones de 30 días por año trabajado para los empleados menores de 55 años que abandonen la entidad, con un máximo de 20 mensualidades, mientras que para aquellos que superen esa edad y lleven en el banco más de 15 años ofrece prejubilaciones que van desde el 55% hasta el 70% del salario pensionable, en función de la edad.

    Desde UGT se considera que el ajuste propuesto es “inadmisible por desproporcionado” y que «que se puede establecer un nuevo modelo organizativo y productivo que cuente absolutamente con todas las personas que forman actualmente la plantilla de Banco Santander«.

    En cuanto a la absorción de Bankia por CaixaBank, en septiembre de este año UGT y CCOO solicitaban prolongar en el tiempo el ajuste tras la fusión para evitar salidas traumáticas, recurriendo preferiblemente a prejubilaciones y salidas voluntarias.

    En la intervención realizada por UGT en la Junta de Accionistas de CaixaBank instaron a «minimizar el impacto de la fusión en el número de puestos de trabajo, primar la voluntariedad, mantener las condiciones laborales y realizar una integración ejemplar de la plantilla de Bankia» sin «abandonar el camino de los valores sociales de CaixaBank» que siempre la han «diferenciado».

     

     

  • Mi experiencia en la banca cívica o ética

    Mi experiencia en la banca cívica o ética

    Hace unos cuantos meses decidí abrir una cuenta en una de las entidades de la llamada «banca ética», aunque a mí me gusta más denominarla banca cívica (no confundir con Banca Cívica, con mayúsculas, fusionada con CaixaBank) por razones que expondré más adelante.

    Mi experiencia hasta el momento he de decir que es buena, dispongo de una cuenta corriente y un depósito a plazo fijo en distintas entidades, y me siento a gusto tanto con el trato como con los servicios.

    En la cuenta corriente, que no tiene comisiones de mantenimiento, puedo realizar las mismas operaciones que en cualquier otro banco y, además, tengo la seguridad de que con mi dinero se invierte en proyectos sociales, culturales, medioambientales, de turismo sostenible, energías renovables o agricultura ecológica, con los que soy muy afín.

    Depósito a plazo fijo

    Con el depósito a plazo fijo me siento quizá mejor porque me permite donar los intereses a entidades que trabajan en economía social y solidaria como el Mercado Social de Madrid, una red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios que funciona con criterios ecológicos y solidarios, o REAS (Red de redes de economía alternativa y solidaria).

    La entidad también ofrece la posibilidad de comprar acciones y ser socio con derecho a intervenir en el gobierno del banco, en la toma de decisiones estratégicas y la propuesta de candidaturas para los órganos de gobierno territoriales. A través de asambleas se conjuga el valor de la participación colectiva con la responsabilidad de una participación social.

    Además, grupos de personas socias ayudan al banco a realizar la auditoría socio-ambiental que acompaña a las solicitudes de financiación, por lo que la sensación y la puesta en práctica de democracia es patente.

    Como supongo que a estas alturas os estaréis preguntando cuáles son los bancos que he elegido os diré que son Triodos Banca Ética y Fiare Banca Ética, aunque Coop57 me gusta lo suficiente como para plantearme probarla.

    Por qué la llamo banca cívica

    La puesta en práctica de mecanismos democráticos me hace sentirme proclive a seguir utilizando el término banca ética, pero no debemos olvidar que no estamos ante organizaciones sin ánimo de lucro, sino que tienen como objetivo el desarrollo comercial, y es ahí donde me inclino más por llamarla banca cívica.

    No es lo mismo ser un activista cívico a través de plataformas como Greenpeace, Amnistía Internacional, etc., que activista político o militante, y creo que los que intentamos transformar el mundo a través de nuestras pequeñas acciones de consumo nos encontramos entre los primeros.

    Críticas

    Las críticas a este modelo, igual que a todo lo que tenga que ver con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es que pueden camuflar bajo una fachada ética y cívica comportamientos que son muy cuestionables, como es el propio consumo a gran escala.

    Es lo que denuncia Slavoj Zizek en una ya clásica charla sobre capitalismo cultural y ética del consumo que protagoniza uno de los mejores vídeos hasta el momento de RSA (Royal Society for encouragement of Arts, Manufactures and Commerce).

    Son críticas legítimas y bien razonadas, que hay que tener siempre en perspectiva para no dormirnos en los laureles, pero soy de los que piensan que granito a granito se hace el desierto.