La dirección de CaixaBank rebaja en 200 más el número de despidos propuestos para su ERE, que inicialmente estaba en 8.291 y desde ayer, tras la segunda jornada de huelga llevada a cabao por los trabajadores de la entidad, se queda en 6.750.

El banco se encuentra en la recta final del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) tras la fusión por absorción de Bankia.

Los sindicatos presionan para que las salidas sean voluntarias, renunciando CaixaBank a exceder el cupo de ceses en aquellas provincias donde no se apunte suficiente gente para salir.

Las dos huelgas convocadas hasta la fecha han tenido un seguimiento “histórico”, según indica la sección de CaixaBank de Comisiones Obreras en su página web. “La plantilla ha enviado un mensaje claro, transparente y nítido de respaldo, es el momento para que la Dirección reflexione y descarte definitivamente las salidas forzosas, asuma la voluntariedad como única premisa en las salidas y retire sus pretensiones de recortes para toda la plantilla de CaixaBank“.

Mientras prosiguen las negociaciones, la entidad catalana da por finiquitada la unificación de la marca en su red de 2.100 oficinas, “de forma progresiva y según calendario”.

Este proceso se inició, tras producirse la fusión legal de ambas entidades, con la adaptación de la imagen de marca en los edificios corporativos, entre los que se incluyen la sede operativa de Madrid y la antigua sede social de Bankia, ubicada en Valencia, entre otros.

El nuevo grupo refuerza su liderazgo en banca retail en España, con cerca de 20 millones de clientes y la primera posición en la cuota de mercado de todos los productos clave: depósitos (24%), créditos (26%) y ahorro largo plazo (29%), que incluye los seguros de ahorro, los fondos de inversión y los planes de pensiones.

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