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  • Movistar y CaixaBank crean una Fintech de consumo

    Movistar y CaixaBank crean una Fintech de consumo

    El operador de telefonía Movistar ha puesto en marcha este mes de junio una fintech junto con su socio desde 2014 CaixaBank Consumer Finance. Movistar Money, que así se llama el servicio, ofrece préstamos al consumo preconcedidos y amplía así su joint venture al 50% con CaixaBank, que hasta el momento solo se usaba para financiar la compra de teléfonos móviles.

    Cómo funciona Movistar Money

    Movistar Money está disponible solo para clientes de Movistar y tiene un sencillo funcionamiento. En primer lugar, se elige el plazo y la cuota. En segundo lugar, el cliente se identifica con el DNI y el número de móvil y en tercer lugar sucede la validación, que, según informan en su web, está lista en 48 horas.

    Para cualquier duda o asistencia durante el progreso, desde Movistar remiten al número gratuito 900 100 357.

    La propia Telefónica prestará de 600 a 3.000 euros a sus clientes y comunicará a aquellos que tienen preconcedido un préstamo que podrán solicitarlo online. El plazo de devolución estará entre los 12, los 24 y los 36 meses.

    Tanto para amortización total como parcial del préstamo, la comisión es la misma:  1% del importe restante, si el plazo para finalizar el pago del préstamo es superior a 12 meses, o 0.5% si es inferior a 12meses.

    Movistar y CaixaBank, una relación consolidada

    Movistar y CaixaBank han creado Movistar Money a través de su filial Telefónica Consumer Finance, que lleva tres años funcionando, aunque hasta ahora solo había realizado préstamos para la compra de terminales.

    El grupo cuenta con 27 millones de clientes residenciales en España, así que las previsiones de negocio son bastante positivas. Además, aunque el cliente se vaya de Movistar, Telefónica Consumer Finance puede seguir emitiendo su recibo y cargándolo en la cuenta bancaria, sin necesidad de realizar avisos o trámites y sin penalización.

    Movistar se suma así a la senda de otros de sus competidores, como Orange, que también están explorando los servicios bancarios como vía para la expansión de negocio, aprovechando el conocimiento detallado que tienen sobre todos y cada uno de sus clientes.

  • De banquero a CEO de Fintech

    De banquero a CEO de Fintech

    Ya os conté hace unos días que el Fintech es una buena oportunidad para tener un trabajo digno y con un buen sueldo. Además de estas dos cosas que nos gustan mucho a los comunes de los mortales, el sector Fintech supone un salto también para el directivo de la banca y el banquero tradicional, que ven en el sector oportunidades de crecimiento y liderazgo internacional.

    Banquero último modelo

    Algunos habréis entendido el título de este epígrafe nada más leerlo, pero para los que no, os lo explico. La historia del banquero que pasa a ser CEO de Fintech me recuerda mucho a aquella serie sesentera/setentera con la que algunos crecimos, Granjero último modelo.

    Como en la comedia en la que el abogado Oliver Wendell Douglas, el banquero al uso se siente cansado de su papel en la banca tradicional y comienza una nueva vida. Esta nueva vida se da, además, en un ambiente desconocido, dominado por la tecnología y por relaciones más democráticas.

    Es cierto que, además, estos directivos de la banca tradicional poseen muchos contactos que les proporcionarán a su vez oportunidades de negocio e inversiones. Aunque a veces son ellos directamente los que invierten, como veremos.

    De banquero a inversor

    Algunos de los directivos de banca que han pasado a invertir en startups tecnológicas financieras son Ángel Cano y Manuel Galatas, ex BBVA, que se han pasado a The Crowd Angel, una plataforma de ‘equity crowdfunding’.

    ¿Y en qué se ha notado su llegada? En que han cerrado nada más de entrar una operación de 276.000 euros para financiar a una empresa fintech española.

    The Crowd Angel cuenta, además, con grades fondos como Caixa Capital Risc, Inveready o la Fundación para la Innovación Bankinter.

    Otro banquero se ha pasado a inversor es Manuel Conthe, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) entre 2004 y 2007. Conthe, que llegó a ser vicepresidente para el Sector Financiero en el Banco Mundial, ha fichado por Indexa Capital, un gestor automatizado de fondos. Su trabajo allí es de asesor.

    De banquero a CEO

    Posturas más arriesgadas e implicadas han asumido otros banqueros que han fundado sus propias startups o han entrado a dirigirlas.

    Es el caso de Pedro Luis Gómez, Emiliana Olmeda, Carlos Navarro-Olivares, José Enrique Sotos, Antonio Paños, Pedro Gómez y Francisco Mínguez, directivos de la antigua Bancaja. Todos ellos han montado Colectual, compañía de crowdlending para PYMES que se basa en las aportaciones de pequeños ahorradores.

    Otro banquero que ahora dirige una startup, y española, siendo francés, es Grégoire de Lestapis. Este directivo de BBVA ha fichado como CEO en España de Lendix.

    Más ejemplos: Ramón Blanco, delegado adjunto de Boursorama Banque, ha fundado etece, plataforma de servicios y pequeños trabajos entre particulares y autónomos. Pero este no ha sido su único proyecto, pues desde 2014 es cofundador de Bewa7er, un fondo de inversión en compañías no cotizadas.

    Por último, otros directivos de banca que se han pasado a crear su propia startup fintech son Francisco Mariscal y Guillermo Azqueta que, procedentes del Banco Santander, han montado Fellow Funders, plataforma de financiación participativa.

    Ambos fundadores de Fellow Funders señalan que la plataforma es «una puerta de salida a la dependencia bancaria que sufre nuestro país». No en vano, todos estos exbanqueros saben que el sector Fintech ya está haciendo sombra a la banca, y en unos años, como no se actualicen, le va a comer la merienda.

  • Alpify, emprendimiento que salva vidas

    Alpify, emprendimiento que salva vidas

    Hacía semanas que no escribía un post sobre lo que yo considero el emprendimiento que mejora la sociedad, del que ya he descrito varios ejemplos. Así que hoy voy a hablaros de Alpify, una aplicación que envía la geoposición exacta del usuario en caso de que este realice una llamada al 112.

    Cómo funciona Alpify

    Alpify es una app para smartphone con conexión de datos que se puede descargar libremente de la tienda. Una vez introducidos los datos básicos de usuario (nombre, apellidos, número de teléfono, correo electrónico y persona de contacto) se puede empezar a usar de dos maneras. Una, activándola cuando se necesita llamar al 112 o cuando se inicia la excursión; otra, de forma que el sistema registra un recorrido del usuario mientras este tenga cobertura.

    Pero Alpify no depende solo de la cobertura de datos, lo que sería peligroso igualmente porque hay muchas zonas de montaña donde se pierde. También utiliza el GPS del móvil, una opción que, además, permite ahorrar batería del teléfono.

    Otra de las funciones que tiene es el envío de alarmas al usuario durante la marcha, con alertas sobre seguridad que es importante recibir.

    Alpify dispone, asimismo, de la posibilidad de activarse de manera remota en el teléfono de la persona que se esté buscando. Esto es importante cuando se prevé el regreso de una persona en un determinado momento y este se retrasa. O cuando se sabe que ha habido inclemencias temporales que pueden haber afectado al usuario.

    La labor de los servicios de emergencia

    Aunque los usuarios solo pueden ver un botón rojo, esta aplicación funciona de manera bastante más compleja. Para los servicios de emergencia Alpify cuenta con una intefaz web desde la que pueden observar y gestionar los avisos recibidos, así como enviar las alertas de las que os hablaba más arriba para los usuarios de una zona concreta.

    Una gran diferencia con los servicios de emergencia es que cuando un usuario llama al 112, los interlocutores dependen única y exclusivamente de lo que les cuente ese usuario. En esta aplicación, por el contrario, se aporta la ubicación exacta, el camino recorrido para llegar hasta ella y otra información relevante como cuánta batería le queda en el móvil.

    Su gran utilidad para el rescate ha sido uno de los principales motivos por los que La Caixa, a través de Caixa Capital Risc, Racc  y otros socios privados como la incubadora Inspirit acaban de inyectar un millón de euros en Alpify, que vinculará el servicio de pago con los servicios de asistencia del Racc, de manera que para 2018 pueda ser un negocio sostenible.

  • Empleo y sueldo de calidad en el sector Fintech

    Empleo y sueldo de calidad en el sector Fintech

    Hace unas semanas señalaba las influencias de las fintech en los bancos y cómo están transformando poco a poco la banca tradicional desde el punto de vista de los servicios. Hoy os voy a hablar de otra gran diferencia de las fintech con respecto a ese y otros sectores: el sueldo de sus trabajadores.

    Estos días se ha dado a conocer los resultados de un estudio elaborado por la firma de servicios financieros Ebury que revela que el 94% de los empleados de las fintech o empresas de finanzas tecnológicas se consideran «bien remunerados». Un 46,5% afirma estar «muy contento» y un «47,2%» se encuentra «bastante contento», una mayoría aplastante con respecto a otras áreas.

    Buen sueldo y posibilidades de promoción

    Al buen sueldo que reciben se suma las grandes posibilidades de crecimiento que ofrecen las empresas fintech. Un 89% de los encuestados señala que en su lugar de trabajo puede alcanzar «un desarrollo profesional en un ambiente joven y altamente dinámico»; un 78% señala que ese crecimiento se puede dar de manera «rápida» y un 72% valora de forma muy positiva el acceso a conocimientos especializados y la oportunidad de hacer networking.

    El sector fintech, de soluciones digitales para banca y finanzas, en la actualidad genera más de 2500 puestos de trabajo en un total de 200 empresas, cuyo número se espera duplicar para finales de 2017.

    Empresas democráticas vs banca tradicional

    Otro punto fuerte y beneficioso para estos trabajadores de las fintech es la pertenencia a una estructura empresarial más democrática, horizontal y con un proceso «dinámico, cercano y comprensible para los empleados» frente a otros sectores jerarquizados y rígidos como puede ser los mismos bancos tradicionales.

    Lo curioso es que el 80% de los empleados de las fintech jamás pensaron que iban a terminar trabajando en una de ellas, quizá por la novedad del sector, y esa cifra, correspondiente a profesionales de ventas y operaciones de mercado, aumenta vertiginosamente al 96% en el caso de los informáticos e ingenieros.

    ¿Y cómo se consigue trabajo en una fintech?, os preguntaréis. Pues la misma encuesta indica que el 60% de los empleados accedieron a través de ofertas en portales de empleo y empresas de selección y uno de cada cuatro, por buenas referencias de amigos. Así que, de momento, se trata de un sector donde el amiguismo y el nepotismo todavía no se han instaurado. ¡Adelante!

     

  • Barclays inaugura la aceleradora fintech más grande de Europa

    Barclays inaugura la aceleradora fintech más grande de Europa

    El gigante financiero Barclays ha abierto en Londres la aceleradora de fintech más grande de Europa. El espacio de coworking cuenta con unos 9000 metros cuadrados en los que convivirán decenas de firmas de fintech.

    Barclays Accelerator

    El programa intensivo Barclays Accelerator tiene una duración de 13 semanas en las que, además de acceder a la red de contactos y trabajo y la base de datos de conocimiento de Barclays, las startups participantes obtienen consejos y recursos de algunas de las mentes más brillantes del mundo del emprendimiento y el fintech.

    Desde introducciones y guías para la toma de decisiones importantes por parte de altos responsables del banco hasta 120.000 dólares de inversión de Techstars (dependiendo de la localización), pasando por mentoría en liderazgo y acceso a experiencia técnica, los participantes podrán aprovechar todos y cada uno de los recursos que les brinda Barclays Accelerator para poner en marcha su negocio.

    Asimismo, el mero hecho de pertenecer a este programa les aporta membresía de por vida en la prestigiosa comunidad de alumnos Techstars.

    Requisitos

    Para participar en el programa Barclays Accelerator es necesario ser una startup dedicada a lending, soluciones digitales para banca, trading, ciberseguridad, análisis de datos, pagos, criptomonedas, seguros, etc. con un gran equipo técnico y compromiso para desarrollar su idea durante 13 semanas en las distintas localizaciones del proyecto: Londres, Nueva York, Cape Town o Tel Aviv.

    Los participantes del programa en Londres

    Algunas de las startups participantes en este programa que acaba de comenzar en Londres son Alyne, que proporciona soluciones inteligentes para gestionar el riesgo en las operaciones; Barac, dedicada a recoger y analizar big data en tiempo real; Simudyne, una IA que funciona como simulador para instituciones financieras, ShieldPay, una aplicación que elimina el fraude en las operaciones peer to peer de compra, venta y pago online; o Flux, que permite generar y recibir recibos digitales en tiempo real.

    Barclays Accelerator en Londres está ubicado en el corazón de la capital mundial de los servicios financieros y el fintech, en el número 41 de Luke Street (Shoreditch).

  • Auge de emprendimiento impulsado por la EOI

    Auge de emprendimiento impulsado por la EOI

    En las últimas semanas se han celebrado los Demo Day de muchos de los espacios Coworking impulsados por la Escuela de Organización Industrial (EOI), que funcionan a modo de incubadoras de emprendimiento en varias provincias de España.

    En otro post anterior ya los mencioné, pero hoy quiero explicarlos más detenidamente porque son muy interesantes para promover el desarrollo regional y el empleo.

    Espacios Coworking EOI ‘Go2Work’

    El Plan Nacional de Coworking del Ministerio de Industria, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, tiene como objetivo aumentar las probabilidades de éxito de proyectos innovadores en fase temprana de desarrollo.

    Para ello pone en marcha toda una serie de recursos, desde espacios, tutorías y mentorías a redes de networking dirigidas a que puedan poner en marcha sus ideas de negocio en poco tiempo.

    Los Espacios Coworking EOI ‘Go2Work’ no son, por tanto, un coworking entendido como oficina compartida, sino que implican formación y acompañamiento personalizados en todas las áreas, así como la integración en el ecosistema emprendedor impulsado por la EOI, con acceso a networking y oportunidades de inversión.

    Método Lean Startup

    Uno de los valores añadidos que aportan los Coworking de la EOI es que se desarrollan las ideas de negocio utilizando metodologías novedosas como Lean Startup, que es un aprendizaje validado para acortar los ciclos de desarrollo, medir el progreso y ganar retroalimentación entre los clientes.

    De esta forma los emprendedores aprenden no a desarrollar el producto perfecto, sino el Producto Mínimo Viable (MVP) que pueda salir al mercado en el menor tiempo posible para proporcionar información de vuelta por parte del cliente. Con esa información se vuelve a optimizar la producción hasta que se tiene el producto perfecto en las condiciones óptimas de desarrollo, con datos fiables en la mano.

    Este es otro ejemplo de cómo instituciones públicas o semiprivadas están invirtiendo en la formación de emprendedores y el desarrollo de nuevas ideas de negocio para generar empleo en distintas regiones. Lo hemos visto con anterioridad con programas como 100 Caminos al éxito de la Fundación Cajasol, que ha comenzado una nueva edición hace unas semanas, y en sectores determinados como Fintech con Bankia Fintech by Innsomnia.

    En la actualidad hay 50 espacios Coworking de EOI, con una veintena de proyectos en cada uno. Los emprendedores acaban de presentar sus proyectos en varios Demo Day a lo largo y ancho de la península y en unas semanas se abrirá el plazo para la segunda convocatoria. ¡Estad atentos!

     

  • Influencias de las fintech en los bancos

    Influencias de las fintech en los bancos

    Las fintech han llegado para quedarse. Así se puede extraer de todos y cada uno de los informes y estudios publicados en los últimos tres años. Esta expansión desmesurada que están experimentado las empresas de nuevas tecnologías aplicadas a servicios financieros y bancarios está teniendo influencias arrolladoras en los bancos tradicionales, y en los banqueros que los gestionan, como veremos en otro post.

    Inversión de los bancos en tecnología

    Según el informe Blurred lines: Cómo FinTech está redefiniendo el sector financiero, de Price Waterhouse Coopers (PWC), el 77% de las instituciones financieras tradicionales están incrementando sus esfuerzos por innovar, y un 56% han propuesto un cambio radical en sus estrategias.

    Estos cambios no vienen solo de la mejora y renovación interna, sino también del uso de empresas fintech externas para cubrir servicios de los que no disponen.

    Nuevos productos

    El informe de Price Waterhouse Coopers, realizado a partir de 544 entrevistas con directivos del sector (consejeros delegados, responsables de innovación y responsables de tecnología y sistemas) de todo el mundo, señala que las Fintech podrían poner en riesgo hasta el 25% del negocio actual de los bancos tradicionales en los próximos años.

    En temas de medios de pago el sector financiero tradicional podría ver reducidos sus ingresos hasta en un 28%; en gestión de activos y patrimonios, hasta un 22%, y en compañías de seguros hasta un 21%.

    Esto está haciendo que cada vez más bancos opten por presentar soluciones fintech, como ya comenté hace tiempo cuando CaixaBank presentó su imaginBank, pensado por y para el móvil.

    Asociación bancos – fintech

    La misma CaixaBank y otras entidades como CitiBank están llevado a cabo acuerdos de partnership a través de Matchi, una plataforma global de innovación que aporta a los bancos acceso global a las innovaciones más potentes, positivas y exitosas creadas a lo largo y ancho del mundo.

    Otra forma de asociación son los programas de incubadora y lanzadera de startups, como Bankia Fintech by Innsomnia o el famosísimo Fintech Innovation Lab.

    Otros bancos, como Santander, tienen sus propios fondos de capital de riesgo dedicados a la inversión en startups del sector. En otro post os hablaré de Santander InnoVentures, su filosofía y lo que ha conseguido hasta el momento.

    En casos más sencillos se puede dar una compra o alquiler del servicio por parte del banco a la empresa Fintech. Y en los más agresivos, una compra directa de la misma.

    Lo que está claro es que la banca tradicional no puede quedarse paralizada ante la amenaza más grande en cuanto a competencia de su historia, pues en esta nueva era solo sobrevivirán aquellas entidades que mejor se hayan adaptado.

  • Coworking, cómo distinguir los vendehúmos

    Coworking, cómo distinguir los vendehúmos

    Los coworking en los que varios profesionales comparten espacio de trabajo están tan de moda que hasta se escucha hablar ya de que están viviendo una auténtica burbuja. En plena proliferación de este tipo de espacios cuesta distinguir cuáles son los que realmente ofrecen posibilidades de crecimiento y expansión para un autónomo o una startup y cuáles se han ideado como negocio rentista sin más.

    Coworking productivos e innovadores

    En primer lugar voy a empezar señalando qué es para mí un coworking productivo, aquel en el que, en mi humilde opinión, merece la pena estar.

    Voy a seguir los criterios de la Escuela de Organización Industrial, porque para mí el coworking, igual que el emprendimiento, tiene que incluir elementos innovadores. Si vas a abrir una agencia de comunicación, o de publicidad, un bar o un food-truck (los remolques de bocatas de toda la vida, vamos), innovación, lo que se dice innovación no vas a hacer.

    Un coworking con proyección debería aumentar las probabilidades de éxito de los proyectos ya desde fases tempranas de su desarrollo y servir como puente entre las distintas empresas que lo conformen, bien sea para compartir experiencias o para desarrollar tecnología que favorezca las sinergias.

    Podríamos decir entonces que en los coworking lo importante es la comunidad empresarial y las ideas que desarrolla dicha comunidad más que el propio espacio. No es cuestión de ir a hacer amigos, se trata de una nueva forma de trabajar en la que personas con ideas que innovan en distintas áreas buscan confluencias, aprenden juntas e, incluso, acceden a oportunidades de inversión.

    Los coworking como ecosistema productivo con conocimientos, formación, innovación y posibilidad de financiación serían los coworking que realmente han entendido de qué va eso de cotrabajar y colaborar.

    Es cierto que casi no se pueden poner ejemplos de estos coworking que no hayan sido propiciados por universidades, Institutos de Fomento, bancos, instituciones como la Fundación Cajasol o una colaboración entre todos ellos.

    Humo y charlatanería

    Pero, desafortunadamente, la mayoría de espacios que se venden como coworking no dejan de ser alquiler de metros cuadrados para uso de autónomos que no realizan ninguna actividad innovadora, sino que han visto mermados sus derechos laborales y se tienen que dedicar por cuenta propia a trabajos que en realidad deberían ser por cuenta ajena.

    Suele tratarse de locales, e incluso edificios enteros, que se venden como cool , en los que los inquilinos (voy a preferir este término antes que el de coworker por lo que voy a explicar a continuación) incluso tienen la misma actividad y son competencia entre sí. Lugares repletos de diseñadores de todas las áreas (pero sobre todo gráficos y de ropa), community managers, etc. que piensan erróneamente que el hecho de estar en ese lugar les va a proporcionar clientes y posibilidades de negocio. Una forma un tanto sutil y conceptual de estafa.

    De entrada, suelo desconfiar de los coworking que se anuncian primando el diseño del espacio por encima de la red de conocimiento.

    Otra de las características que he observado en muchos de estos coworking es que todos se suman a la corriente del pensamiento positivo que tan bien desenmascaró Barbara Ehrenreich en su libro «Sonríe o muere». Esto se nota en la omnipresencia de frases motivacionales en las paredes y hasta en los váteres porque «nunca sabes dónde se te puede ocurrir una buena idea» (sí, lo he visto con mis propios ojos). Odas a la cantidad de horas que puede pasar alguien en una oficina porque eso es lo que da de comer, y bastante bien, al rentista que ha tenido la idea de montar ese falso coworking.

    Mucho diseño de ambientes hipster, imágenes del día a día que parecen de anuncio de cerveza con fiesta de amigos y mesas, muchas mesas de trabajo juntas a precios casi de oro, dependiendo de la situación donde se encuentre (en el centro de Madrid, imposibles).

    Sé que soy implacable, y algunos me acusaréis de exceso de dureza, pero cuanto antes dejemos de ver las cosas a través del cristal rosa, antes podremos fomentar de mayor manera el emprendimiento bien entendido, que es pura iniciativa, creatividad e innovación, sin parches ni precariedad.

  • Bankia Fintech se internacionaliza

    Bankia Fintech se internacionaliza

    Bankia Fintech by Innsomnia, la aceleradora de Bankia, ha recibido 37 candidaturas de startups de diferentes países para su convocatoria internacional, a las que se sumarán las 14 españolas que iniciaron su incubación en noviembre.

    Bankia Fintech, intercontinental

    Entre las startups que han presentado su solicitud para formar parte de la convocatoria destacan las provenientes de América (nueva de México, ocho de Colombia, dos de Perú y dos Brasil), que son mayoría. Pero también ha habido candidaturas europas, como las cinco que optan desde Reino Unido, las dos de Francia y una de Italia, Ucrania y Letonia. Las tres restantes empresas fintech que han optado al Bankia Fintech Club proceden de Israel y Australia.

    Bankia Fintech by Innsomnia es la primera incubadora y aceleradora especializada en España en los servicios de banca fintech. El sistema elegido es el colaborativo, por lo que estas nuevas empresas ofrecerán sus servicios a la entidad financiera, pero no tendrán que ceder parte de su capital.

    Y como la falta de regulación del sector en muchos países genera incertidumbre y diferencias muy acusadas entre unos sitios y otros, muchas de estas startups podrán aprovechar para crear spin-off que les permitan operar fuera de sus países, entre ellos, en España.

    Las fintech elegidas se establecerán en la sede de Bankia de La Marina de Valencia y convivirán con otras startups del mismo área que ya comenzaron su andadura en noviembre.

    Las veteranas de Bankia Fintech

    Aunque el proyecto Bankia Fintech by Innsomnia comenzó hace relativamente poco, las empresas que lo hicieron con él ya pueden considerarse veteranas, pues han tenido unos meses de duro trabajo en el mejor de los entornos.

    Las 14 startups se dedican a diferentes sectores, pero destacan especialmente aquellas que ayudan a autónomos y PYMES a hacer sus declaraciones (Declarando), a exportar (Exportory), a reducir el riesgo en la toma de decisiones mediante indicadores fáciles de interpretar sobre los que cada empresa puede desarrollar su propia solución a medida (Betterplace) o a realizar valoraciones (The Logic Value).

    En el área de la limitación de riesgos también hay varias de estas startups, como Marketpay.io o ARM (Advanced Risk Management), sistema de scoring y gestión de riesgo: detección predictiva de impagos, la probabilidad de refinanciación y otros parámetros importantes para el éxito de la operación.

    Y otro de los sectores más exitosos entre estas empresas de Bankia Fintech es, cómo no, el de los pagos, con startups como Inespay, de pago online; PetyCash, wallet gratuito de traspaso de dinero entre usuarios, Splitfy, plataforma móvil de pagos en grupo (crear un bote para un evento, compartir en redes sociales…) o Transfer Zero, que permite el envío de dinero internacional para empresas y particulares.

  • Educación y emprendimiento en la Fundación Cajasol

    Educación y emprendimiento en la Fundación Cajasol

    Un artículo publicado la semana pasada en El País ha puesto el dedo en la llaga de la necesidad de formar a los niños y jóvenes de hoy en el emprendimiento. Porque la educación debe estar acorde con los tiempos.

    No es que sea algo nuevo, ya que, como veremos más adelante, la formación en emprendimiento es algo que lleva haciéndose mucho en los últimos años, especialmente por parte de entidades como La Caixa, Banco de Santander, Fundación Cajasol, programas de diversas universidades, etc., pero sí ha levantado cierta polémica porque enfrenta la figura del emprendedor a la del funcionario, y hay cuestiones en las que tiene razón y otras en las que no, en mi opinión.

    Educación para innovar

    Uno de los aciertos de enseñar a emprender es que los niños y los jóvenes pueden desarrollar sus propias iniciativas en función de sus intereses y necesidades, algo que contrasta notablemente con el rígido sistema educativo actual.

    La educación, tal y como la conocemos desde hace ya muchas décadas, se concibe como una transmisión lineal y unidireccional de conocimientos de manera magistral por parte de un profesor con ayuda de un libro de texto. Pero educar es mucho más que eso, es enseñar a los alumnos a conocer sus necesidades, a aprender a sus ritmos y a interesarse por aquello que les gusta.

    La diferencia entre la educación tradicional o convencional y la educación innovadora que se pone en marcha en escuelas como las Escuelas Changemaker de Ashoka es que las últimas tienen métodos innovadores que preparan a los estudiantes para desarrollar plenamente sus propias iniciativas mientras que en las primeras los hacen meros receptores pasivos.

    Ahora bien, una de las cuestiones que hay que denunciar en toda esta promoción del emprendimiento es que este no puede ser sinónimo de precariedad. El hecho de emprender no debería estar reñido con disponer de una seguridad económica.

    Ejemplos de educación en emprendimiento

    En muchos colegios e institutos, tanto públicos como concertados y privados, se están poniendo en marcha programas de fomento del emprendimiento a través de la generación de ideas y la creación de empresas ficticias por parte de sus alumnos.

    Los llamados «infantpreneurs», término acuñado por Zack Weisfeld, director general de Microsoft Ventures Global Accelerators, desarrollan sus propios proyectos, como el Warming Gloves que el pasado curso llevaron a cabo cuatro alumnos de 3º de ESO de Tarragona y que les sirvió para llevarse el premio Repte Emprèn de la Obra Social de La Caixa, con viaje a Silicon Valley incluido.

     

    Precisamente CaixaBank acaba de dar salida a una nueva edición de su Premio Desafío Emprende para jóvenes. Con este programa La Caixa pretende potenciar la creatividad y la capacidad para trabajar en equipo a través de la realización de proyectos originales que mejoren o resuelvan un problema existente y que sean sostenibles económica, social y medioambientalmente.

    Otro ejemplo de educación para el emprendimiento es la Competición Thamer Innovation, un concurso escolar pedagógico creado por la Thamer Creative School en colaboración con la Fundación Cajasol que tiene como objetivo poner a prueba las habilidades emprendedoras de alumnos de primaria.

    En la segunda edición, celebrada en 2015, 15 grupos de escolares compitieron para hallar una solución original e innovadora para mejorar las viviendas y hacerlas más accesibles a las familias.

    Estos programas suponen una aplicación real del Learn by Doing (aprender haciendo) y se alejan de la mecánica de educación tradicional donde el alumno no desarrolla habilidades como la improvisación, la sensibilidad o la creatividad.